El término Nutrición Celular Activa (N.C.A.) fue acuñado y posteriormente registrado por el Dr. Claude Lagarde para definir la estrategia terapéutica que tiene como cimientos el uso de nutrientes esenciales con el objetivo de restaurar la integridad y equilibrio bioquímico a nivel celular. La Nutrición Celular Activa se fundamenta en profundos conocimientos de biología celular y bioquímica aplicada, pero sin perder la visión humana e integral de la salud, concediéndole a la dietoterapia y la detoxificación celular un papel protagonista a la hora de comenzar cualquier acción terapéutica.
Las investigaciones de las últimas décadas, en biología celular, han permitido esclarecer la manera en que nuestras células se pueden ver desequilibradas por diferentes tipos de agresores: desechos metabólicos en cantidades excesivas y toxinas provenientes del medio externo, cada día más abundantes. Los trastornos de salud derivados de estas descompensaciones requieren, en términos generales, favorecer las funciones biológicas de detoxificación, nutrición y oxigenación celular.
La Nutrición Celular Activa es utilizada por más de 10.000 profesionales de la salud de Francia, Bélgica, España, Portugal, Italia, Suiza, etc. Por otro lado, la escuela anglosajona de micronutrición, llamada generalmente ortomolecular, insiste igualmente en la trascendencia del aporte óptimo de nutrientes esenciales para poder lograr el equilibrio bioquímico necesario que de lugar a una vida saludable.
Aunque los hábitos de alimentación saludables, la actividad física regular y el aporte seleccionado e individualizado de nutrientes esenciales, son claves esenciales para el mantenimiento de nuestra salud, sería injusto olvidarnos de que el círculo de una verdadera salutogénesis (*1) se cierra mediante una correcta gestión del estrés psicoemocional, un modo de vida físicamente activo (ejercicio físico) y unas relaciones interpersonales y sociales saludables, edificantes y productivas.
Esta es la visión de la salud que compartimos todos los profesionales que trabajamos en esta plataforma, un modelo salutogénico integrativo que busca como primer objetivo el fomento de la salud en todas sus diferentes áreas, la prevención de la enfermedad y, si esta aparece, la utilización de herramientas terapéuticas que permitan alcanzar a cada individuo su máximo potencial de salud.

(*1) Entre los años 60 y 70, Antonovsky propuso el término Salutogénesis, cuyo significado es génesis de la salud. La Salutogénesis como modelo fue establecida en la Primera Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud, celebrada en Ottawa (Canadá) y se definió como el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla. Sin embargo, es a partir de la década de los 90 del siglo XX que comienza la divulgación de forma oficial este enfoque. La atención se centra en los elementos o factores que ayudan a una persona a hacer frente al stress, problemas físicos y psicologicos e inclusive a la exposición de factores patógenos. Es un modelo pro-activo de la salud, donde se busca fomentar las fuentes de auto-regeneración y el poder de auto-sanación, entendiendo, incluso, que las personas son capaces de mantener e incluso mejorar su salud en situaciones estresantes de la vida al estimular la resiliencia.


Precursores de la Nutrición Celular Activa
y la micronutrición

Catherine Kousmine

La doctora Kousmine nació en 1904 en Hvalynsky (Rusia), una pequeña ciudad al borde del Volga. La revolución rusa obligó a la familia a instalarse en Suiza, donde prontamente Catherine sobresale como alumna aventajada en la escuela superior de Lausanne. Al terminar el bachiller debe escoger una carrera y aunque por entonces las ciencias estaban casi vetadas para las mujeres, termina medicina en 1928, como primera de su promoción. Seguidamente realiza su especialidad en pediatría, ya que como ella misma dijo esto le permitía tratar al individuo en su totalidad y no “recortar al ser humano en lonchas”.
Ejerciendo como pediatra comenzó su sensibilización por el problema del cáncer al observar la impotencia de la medicina ortodoxa ante dos de sus jovencitos pacientes, que murieron por un sarcoma y de leucemia.
Mientras las tasas de cáncer aumentaban la Dr. Kousmine, con la ayuda de dos amigos, un químico y un farmacéutico, instalaron un pequeño laboratorio en su apartamento, donde comenzó sus investigaciones con ratas, alimentadas de dos diferentes maneras, con nutrientes vitales y con nutrientes desvitalizados. La Dr. Kousmine reflexionando en retrospectiva, sobre esta etapa de su vida, dijo: “Habíamos orientado sin saberlo nuestra investigación hacia lo que hoy se llama la medicina ortomolecular, es decir, la medicina que juega con moléculas propias del cuerpo (nutrientes) y particularmente con vitaminas. Dimos a las ratas todos los cuerpos biológicos asequibles sobre el mercado, observando como las ratas cancerosas evolucionaban con relación a las ratas que eran alimentadas convencionalmente".
Desde que en 1949 unos amigos le llevaron a su consulta un enfermo afectado de sarcoma y obtuvo resultados excelentes mediante la corrección alimentaria, Kousmine comenzó a aplicar su método en diferentes trastornos graves, como esclerosis múltiple, poliartritis crónica evolutiva y otros tipos de cánceres. Los resultados eran la mejor confirmación de lo acertado de su camino. Pudo constatar que la alimentación moderna, rica en grasas artificiales y desnaturalizadas, exceso de proteínas cárnicas, de azúcares y de alimentos muy refinados y manipulados, y por otro lado, carente de nutrientes vitales, como los ácidos grasos poliinstaturados, vitaminas, minerales y oligoelementos, está directamente relacionada con la mayor parte de las llamadas “enfermedades de la civilización”, muchos tipos de cáncer, trastornos cardiovasculares, artritis, etc.
A medida que pasaban los años la doctora Kousmine iba perfilando lo que se convertiría en un método, hoy practicado por cientos de profesionales de la salud, que iría encaminado a utilizar diferentes medios con el objetivo de devolver al propio organismo las capacidades de curación que había perdido. Los cimientos de este método son la corrección alimentaria, los complementos nutricionales, la higiene intestinal, el equilibrio acido-base y la inmunomodulación.
En los últimos años, jóvenes médicos se formaron en la consulta de la doctora Kousmine, ya que como ella misma declaró: “Los médicos modernos han sido formados para plantear un diagnóstico y prescribir medicamentos. En materia de nutrición no saben nada”. Estos apasionados alumnos formaron una asociación médica con el objetivo de seguir trabajando sobre las bases del método Kousmine, creando así en 1985 la Asociación Médica Kousmine Internacional (AMKI), que organiza seminarios de formación, congresos y publica boletines trimestrales.
Catherine Kousmine murió el 24 de Agosto de 1992, pero la asociación que lleva su nombre, la AMKI, continúa el trabajo que emprendió esta pionera incansable.

Linus Pauling

El doctor Linus Pauling nació en 1901 en Portland, en el estado de Oregón (Estados Unidos). Sobresale por ser la única persona que ha sido laureada dos veces con el Premio Nobel, en 1954 en Química y en 1962 con el de La Paz. Fue un activo pacifista y militante antinuclear que participó en docenas de campañas. Fue impactante su presentación ante las Naciones Unidas de una petición, firmada por más de once mil científicos de todo el mundo, en contra de las pruebas con armas nucleares.
El Premio Nobel de Química se lo otorgaron por sus sobresalientes investigaciones sobre la estructura de las moléculas, la importancia de las proteínas y de los anticuerpos. Fue catedrático en el Instituto de Tecnología de California y en la Universidad de Stanford. El presidente Harry Truman y Gerald Ford le concedieron la Medalla Presidencial del Mérito y la Medalla Nacional de las Ciencias, respectivamente.
El término ortomolecular (griego orto = justo) lo utilizó por primera vez en 1969, en un artículo que publicó la revista Science bajo el título “Ortomolecular Psychiatry”. En este artículo Pauling hablaba sobre los trabajos del Dr. A. Hoffer quien había tratado y mejorado pacientes psiquiátricos graves, afectados por delirios, alucinaciones y psicosis, a base de un tratamiento con suplementos proteínicos, vitamina C y B3 a fuertes dosis. Definió la medicina ortomolecular como “terapia que conserva la salud óptima y trata las enfermedades variando las concentraciones de las sustancias que están presentes en el organismo (molécula justa) y que son necesarias para la buena salud”.
En 1970 publicó el libro “La Vitamina C y su uso diario”, donde indicaba que esta vitamina podría prolongar la vida en decenas de años y proteger de enfermedades como la gripe o el cáncer.
En la década de los setenta, Pauling constata que un desequilibrio bioquímico y celular precede a las enfermedades clínicamente detectables, definiendo así el concepto de“enfermedad de la molécula” o como otros han expresado “enfermedad celular”. Esta es la génesis de la Nutrición Ortomolecular: modificar la concentración de los nutrientes vitales, induciendo una verdadera Reestructuración Biológica Celular.
Aunque Linus Pauling ha sido especialmente conocido como promulgador de las extraordinarias virtudes de la vitamina C en dosis óptimas, este nutriente, aun siendo un pilar fundamental de la Nutrición Ortomolecular, no es el único, de hecho, una eficaz Reestructuración Biológica Celular necesita habitualmente de la conjunción y sinergia de varios nutrientes, entre ellos: vitaminas, minerales, oligoelementos, ácidos grasos, aminoácidos, enzimas, etc.
Linus Pauling falleció en 1994, en California. El Instituto que el creó en 1973, el Instituto de Ciencia y Medicina “Linus C. Pauling” en Palo Alto (California), así como varias Asociaciones Nacionales e Internacionales de Nutrición Ortomolecular, continuarán los trabajos e investigaciones de este, también, pionero incansable.

Jean Seignalet

El Dr. Jean Seignalet fue doctor en medicina. Autor de más de 200 publicaciones en las principales revistas médicas en lengua inglesa y francesa (muchas con comité de lectura), su actividad médica siempre estuvo relacionada con la química y la biología. Trabajó como médico inmunólogo en el hospital Saint-Eloi (Laboratorio de Inmunología) de Montpellier (Francia) y fue catedrático en la Universidad de la misma ciudad (no olvidemos que la Universidad de Montpellier ocupa siempre un lugar destacado en el ranquin mundial en calidad formativa). Empezó a estudiar medicina en 1953 y tras 9 años de estudios y especialización, se dedicó a la biología, trabajando esencialmente sobre el sistema HLA (Antígeno Leucocitario Humano o Antígeno de Histocompatibilidad Mayor, algo así como el “DNI de nuestras células”), sin abandonar la práctica clínica.
Dirigió durante 30 años el Laboratorio de Histocompatibilidades de su hospital. Fue pionero en el trasplante de órganos y tejidos, en especial los renales (siendo citado y consultado por especialistas de todo el mundo). En 1988 comenzó a investigar sobre el mecanismo de ciertas enfermedades y a tratarlas con un cambio dietético. Como reconoció públicamente en diferentes entrevistas, lo que le llevo a esta investigación fue constatar como una depresión endógena que padecía (estando en la cúspide de su prestigio profesional y disfrutando de un feliz entorno familiar y social) y que no pudo ser solucionada por sus colegas psiquiatras de Montpellier, cedía en tan solo 5 a 6 meses y le hacía recuperar la estabilidad emocional con… ¡un cambio dietético! (que se propuso tras escuchar a uno de esos “raros” que decimos que la alimentación cura o envenena, según el hábito).
Su primer objetivo fue estudiar el reumatismo inflamatorio autoinmune, dados sus profundos conocimientos sobre inmunología. Trabajó con pacientes voluntarios enfermos de Poliartritis Reumatoidea, quienes siguieron las prescripciones dietéticas correctamente durante un año. Los resultados fueron de un 78% de éxitos claros y durables; y un 22% de éxitos no tan claros (el escéptico que lo compare con los resultados de la reumatología moderna en esta área…). Esta experiencia la trasladó posteriormente a otras patologías autoinmunes, donde el porcentaje de resultados positivos no siempre fue el mismo, pero en muchos casos, muy superior a los obtenidos con tratamientos convencionales, como atestigua de manera clara y precisa su obra.
En 1998 publicó «L’Alimentation ou la Troisième Médecine» (La alimentación, la tercera medicina, 2004 en España). En 2003 publicó «Prévenir et guérir 91 maladies incurables par l’alimentation» (Prevenir y sanar 91 enfermedades incurables, por medio de la alimentación). Falleció en Montpellier el 13 de Julio del 2003.

El Dr. Seignalet afirmó en su obra:
“La patogenia de nuemerosas enfermedades permanece desconocida o muy mal conocida
. Citemos en este cuadro el asma, la rinitis crónica, las alergias, los numerosos estados auto-inmunes, el acné, la psoriasis, las aftas de Behçet, la colitis, la enfermedad de Crohn, la rectocolitis hemorrágica, la nefropatía de la IgA, la fibromialgia, la diabetes de tipo 2, la depresión nerviosa endógena, la esquizofrenia, el Alzheimer, la aplasia medular, las hemopatías malignas, los cánceres, etc.
Nuestra ignorancia de los procesos que conducen a la génesis de estas diversas afecciones tiene desgraciadas repercusiones sobre el plan práctico. No sabemos prevenir estas enfermedades y, cuando se declaran, nuestras terapéuticas son ineficaces o insuficientemente eficaces o muy raramente eficaces. Lo ideal sería combatir las causas (tratamiento etiológico), lo que sería más beneficioso, que si cuidamos solamente las consecuencias (tratamiento sintomático) con resultados insconstantes o limitados.
Esta carencia patogénica que conduce a una insatisfacción terapéutica es muy irritante para el médico. Esta irritación crónica un día me condujo a plantearme la pregunta clave: ¿Cómo puede ser, con los importantes progresos realizados en numerosas ciencias, que seamos todavía incapaces de solucionar el mecanismo de tantas enfermedades?. Y una respuesta probable era la siguiente: La creciente complejidad de la medicina ha llevado a la mayor parte de clínicos e investigadores de alto nivel a una especialización cada vez más estrecha. Por tanto, no conocen más que algunas facetas de un estado patológico, pero no las otras. Esta visión parcial les impide llegar a una concepción global del problema".

Claude Lagarde:

Dr. en Biología y Dr. en Farmacia, Claude Lagarde ha sabido, como pocos, llevar al ámbito práctico todas las bases fundamentales de la biología celular aplicada a los nutrientes esenciales. A lo largo de los años ha mantenido relaciones profesionales y amistosas con la Dra. Kousmine, posteriormente con los Médicos de la Fundación Kousmine (Dr. Alain Bondil, Philipe Keros, André Denjean…), con Jean Seignalet, Jean Fradin (del Instituto de Medicina Medioambiental de París) y con tantos otros profesionales de la nutriterapia. La gran aportación del Dr. Lagarde ha sido su enorme capacidad para extraer lo mejor de todos los investigadores y clínicos con los que se ha relacionado en las últimas décadas, al tiempo que innovaba en sus laboratorios, siempre con el objetivo de proporcionar herramientas terapéuticas eficaces y avaladas por las investigaciones serias.
A finales de los años setenta su relación con ciertos médicos, encabezados por el Dr. Pierre Garric de Tolouse, y farmacéuticos, le llevó a indagar en la extraordinaria implicación de los oligoelementos en los miles de reacciones enzimáticas indispensables para la vida. Posteriormente, gracias a su relación con la doctora Kousmine incluyó en su estrategia de trabajo el uso de los ácidos grasos esenciales. Las fórmulas antioxidantes que él y sus consejeros han “dado a luz” cuentan con el reconocimiento de cientos de profesionales de nuestra especialidad de diferentes países de Europa.
Finalmente en los últimos años se percató de que toda acción micronutricional, o como el prefiere decir “con nutrientes esenciales”, funciona mucho mejor cuando le precede una buena “Detoxificación Celular Activa”. Todas sus investigaciones y las de sus colaboradores, entre los que tengo el honor de contarme, han dado lugar a un método de trabajo, basado en los nutrientes esenciales, que es utilizado por infinidad de profesionales de nuestra especialidad, tanto los consagrados como los que comienzan su andadura en esta “extraordinaria terapia”.
El Dr. Lagarde es un apasionado de su trabajo, un conferenciante incansable. Es raro que un profesional de las Terapias Biológicas de Francia, España, Suiza, Bélgia, Italia y otros países de Europa no le haya escuchado dar una conferencia sobre nutrientes esenciales. Hace ya más de veinte años que le conocí cuando coincidimos como ponentes en un congreso en San Sebastián. Su ponencia sobre la Hipoglucemia Reaccional me fascinó y desde entonces no hemos dejado de compartir plataforma en infinidad de ocasiones. Han sido muchas las oportunidades que hemos tenido de intercambiar puntos de vista y estrategias terapéuticas en estos años, resultando muy agradable trabajar con un profesional de su talla, que mantiene ante todo un extraordinario sentido común de la salud.